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martes, 15 de enero de 2013

LOS ATAQUES DE IRA
Ataques de ira que nadie entiende; ataques de ira que se van de tus manos. Nadie sabe lo que es ser prisionero de su propia mente. Es difícil que entiendan que dentro de nosotros existen ganas de volar, y tenemos las alas, pero nos limitamos a no usarlas por MIEDOS TONTOS. Pero MIEDOS TONTOS QUE NOS PARALIZAN.
Yo nunca hubiera entendido el poder de la mente si no me hubiera tocado estar de este lado, el lado donde se sufre. Donde la impotencia te saca de las casillas. Donde nadie ni nada te sirve de consuelo.
He llegado a lastimarme, y encontrar en ese autoflagelo la descarga necesaria para aliviar el dolor del alma.
Pegarme demostrando el odio que me tengo a mi misma. La única manera de calmar esos incesantes y atormentadores llantos, es descargando esa presión que se ejerce en mi pecho en alguna parte de mi cuerpo que no sea tan visible, porque si algo es seguro es que las personas que DE VERDAD sentimos o tuvimos Ataques de Pánico, y nos Autoflagelamos, es que NO QUEREMOS QUE NADIE MÁS SEPA LO QUE ESTAMOS VIVIENDO.
Remarco este punto porque he tenido la oportunidad de hablar con otras personas que "dicen" a ver sufrido un ataque o una sensación de ello, y noto quién lo dice en busca de una ayuda, y quién para hacerse notar. Es muy chocante escuchar eso de la boca de personas que simplemente quieren llamar un poco la atención. Duele, porque quién verdaderamente lo PADECE, se escondería hasta en el último rincón del mundo con tal de que  nadie lo sepa.
En fin el punto es que es vergonzoso reconocer que en un momento de ira perdimos tanto la cabeza, al punto de lastimarnos a nosotros mismos, como si no bastara ya con las torturas psicológicas que nos auto- ejercemos todos los días, o cada vez que nos sentimos cayendo. Igual quiero animarte a que no te escondas de lo que te pasa. Yo he llegado a morderme, pegarme, cortarme, nunca me lastime para hacerme un verdadero daño, ha sido solamente como un desahogo de sentimientos ERRÓNEO, claramente, pero del que pude salir. Hoy en día no sigo con esas cosas, y de a poco me estoy mando más. Pero yo también salí de ese lugar oscuro de donde quizás tu estés hoy. ÁNIMO